El estudio está junto al paciente, no en un disco
Lo subes a la visita o directamente a la historia, y queda con el resto de la documentación — sin carpetas en un disco de red y sin buscar el disco del año pasado.
Radiografía, ecografía y TC están donde está el resto de la documentación — y el estudio se abre en el navegador, sin estación de informe que instalar. Y si el equipo de rayos está conectado al sistema, las imágenes llegan solas a la historia.
Las imágenes del equipo de rayos y del TC suelen acabar en un disco o en un ordenador del gabinete de imagen: para verlas hay que sentarse en ese equipo concreto, y para pasárselas a un compañero, grabar otra copia. En VetiCloud subes el estudio a la visita o directamente a la historia clínica y desde ese momento forma parte de la documentación: lo abre cualquier veterinario de la clínica, desde cualquier puesto, en un navegador normal. El visor ofrece ajustes de ventana, zoom, negativo, giro, bucle cine para series y mediciones de distancia, ángulo y ROI en milímetros reales; para las series de TC se suma la reconstrucción MPR — la misma pila de cortes vista también en plano coronal y sagital, con una cruz compartida por las tres vistas.
El estudio no tiene por qué pasar por un disco ni por un pendrive. En radiología digital las imágenes nacen en el programa que maneja el detector — por ejemplo VXvue de Vieworks — y es a ese programa al que se conecta VetiCloud. El veterinario pide el estudio desde la visita, el paciente aparece en la lista de trabajo junto al equipo y las imágenes terminadas vuelven a esa misma visita. El técnico no vuelve a teclear el nombre, la especie y la fecha de nacimiento desde el segundo monitor, y después nadie busca a qué historia pertenecían esas imágenes.
Cuatro pasos, y tres de ellos ocurren solos.
En la pestaña «Imagen» elige el puesto, escribe qué hacer («tórax, LL + VD») y lo envía.
El técnico abre la lista de trabajo en el programa de adquisición y elige al animal con un clic. Nombre, especie y fecha de nacimiento ya están escritos: no queda nada que teclear mal.
Hecho el estudio, el programa devuelve las imágenes y estas llegan justo a la visita de la que salió la petición. La petición pasa a «finalizada».
En el mismo sitio que el resto de la documentación, desde cualquier puesto — con mediciones, ventanas de densidad y el resto de herramientas de informe.
Lo subes a la visita o directamente a la historia, y queda con el resto de la documentación — sin carpetas en un disco de red y sin buscar el disco del año pasado.
Distancia, ángulo y área ROI con densidad media. La escala sale del espaciado de píxeles guardado en el estudio, así que el resultado va en milímetros, no en píxeles de pantalla.
Ajustes listos para pulmón, hueso, tejidos blandos, abdomen y cerebro, más negativo, giro, espejo y vuelta al estado inicial con una tecla.
Sueltas el contenido de un disco o un archivo comprimido — incluido un estudio de TC de varios gigabytes. No hay que partir ni comprimir nada antes.
Una pila de cortes de TC se mira también de frente y de lado: axial, coronal y sagital en una sola pantalla, con cruz compartida. Solo la ofrecemos para series que de verdad valen — espaciado regular, un único sistema de referencia, ocho imágenes como mínimo. Una reconstrucción hecha con una pila descuadrada no parece rota: simplemente da medidas equivocadas.
Nos conectamos al programa donde nacen las imágenes: a VXvue de Vieworks y a cualquier otro que admita la lista de trabajo DICOM estándar. El equipo de rayos en sí no se toca — no cambiamos nada en él, no tocamos los parámetros de exposición ni hurgamos en la base de datos del programa de adquisición. La misma vía sirve para ecografía y TC, porque la lista de trabajo y el envío de imágenes son funciones del estándar DICOM, no de un fabricante.
La imagen vuelve al paciente para el que se pidió — sin adivinar y sin volver a teclear datos desde el segundo monitor. Si falta algo para una asignación segura, el estudio espera una confirmación en lugar de acabar en la historia de otro. En documentación clínica, una confusión es peor que un clic de más.
La lista de series, la reconstrucción MPR en tres planos y la cruz compartida — tal como lo muestra el visor.
Captura de pantalla del visor de VetiCloud — RM craneal de un perro, sin datos del paciente.
Todo lo que un equipo escribe en el estándar DICOM — radiografía, ecografía, TC y RM. Subes los ficheros uno a uno, el contenido entero de un disco o un archivo ZIP.
No. El estudio se abre en el navegador, con la misma cuenta que el resto del sistema — también en un portátil en el quirófano.
Sí. Los ficheros viajan por trozos, así que la configuración del servidor no limita el tamaño.
El módulo incluye un paquete de almacenamiento; por encima del límite se cobra mensualmente cada gigabyte empezado. El consumo actual se ve en el panel de la clínica.
Casi con seguridad sí. Lo que decide es el programa en el que hacéis las imágenes, no el equipo en sí: basta con que admita la lista de trabajo DICOM. VXvue y el resto de programas que vienen con un detector la traen de serie.
No. La conexión es saliente y cifrada, así que no hay que redirigir ni abrir nada en el router.
Trabajáis con normalidad. La lista de trabajo está en la clínica y las imágenes esperan allí y entran solas en la historia en cuanto vuelve la línea.
Las primeras clínicas reciben condiciones preferentes, implantación dedicada y contacto directo con el equipo de producto.
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